¿Súper mamás? ¡Nah!

Hoy en día, gracias a las redes sociales los parámetros son demasiado altos. Nos hacen pensar que el embarazo es miel sobre hojuelas, que el postparto es pan comido, que nos vamos a poner buenísimas después de una semana de dar a luz, que la maternidad no agota y que la relación de pareja sufre cero estrés con la llegada del bebé. Pero la realidad es otra y no significa que esté mal, es lo natural. En el embarazo, sufrimos muchos cambios y la pasamos pésimo la mayor parte del tiempo, el postparto es bastante rudo en todos los aspectos empezando por la falta de sueño, el cuerpo tarda mas o menos dos años en volver a funcionar igual (nunca queda igual) y el matrimonio pasa por una prueba de fuego con la llegada del bebé. ¡Es normal! No sabemos que hay detrás de la ficción de las redes sociales (fotos retocadas, 4 horas de entrenamiento, cesareas programadas antes de la semana 37, etc). Lo que sí les puedo decir a ciencia cierta es que estarnos comparando solamente genera estrés y ansiedad, que todo en esta vida tiene un lado hermoso y un lado pesado y ser mamá tiene su lado mágico, tierno, divino y su lado caótico, estresante y desesperante. Todas hemos pasado por ahí. Todas. 

Lo complicado de hoy en dia (a mi parecer) es que se espera que las mujeres seamos la mamá perfecta, mujer fitness, exitosa, esposa perfecta, súper fashion y con una vida social envidiable. ¡Demasiada exigencia! Nadamás de escribirlo me agoté…

No tiene que ser así. Me parece que sí dejáramos de compararnos entre nosotras y con las “super mamás” de las redes sociales vamos a ser más felices. Si nos informarámos más sobre embarazo, postparto y crianza sabríamos qué esperar y no tendríamos pena de pedir ayuda y buscar tribu. Si empezáramos a apoyarnos más y juzgarnos menos la maternidad sería más llevadera. Si los papás comprometidos en la crianza de los niños fuera cosa de todos los días en lugar de “mi esposo me ayuda con los niños” la relaciones de pareja serían eso, relaciones y no campo de batalla para ver quién hizo más además de que habría bastante menos resentimientos. 

Quítemonos el disfraz de súper mamás y volvamos mamás reales. Se disfruta más. De todas maneras, al final del día para nuestros pequeños siempre vamos a ser Súper Mamá. ❤️

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