Restaurantes: Au Pied de Cochon.

Es legendario, pero nada estirado. ¿Cómo puede ser estirado un restaurante que está abierto las 24 horas? No, no se trata del charco de las ranas, sino del Pie Del Cochino (Au Pied de Cochon). Más que una intención gastronómica, me mueve el morbo, al punto de que pregunto al mesero sobre cómo se comportan los comensales de un bistró francés de corte clásico a las cuatro de la mañana, me da algunos ejemplos: “No sabes quién soy yo, pinche mesero naco, ¡sírveme una copa!” o “Traeme tal plato y me traes el vino blanco o jerez aparte”… True story, se persigna el “garçon”.

La teoría culinaria está escrita en francés. Los tecnicismos que aplican al día a día de la cocina en el mundo son términos franceses. Ahora entiendo mi fascinación por la cocina francesa, pero más aún por sus restaurantes. Ya sea en París, en New York, o en la Ciudad de México, son estos los que más me intrigan. ¡Aunque todos venden lo mismo! Si buscáramos en una enciclopedia la palabra restaurante, aunque su antecedente más remoto sea español, la imagen más educativa, sin duda es clave un restaurante francés: elegante y sin pretensiones. Recuerdo a mi padre decir que un buen traje se usa con la holgura de cualquier ropa deportiva. Así se visita un restaurante francés y se pide una entrada que suena sofisticada pero es común cómo por ejemplo el “Foie Gras de Pato, Cutney de Higo Sobre Pan Brioche” y se acompaña de un vino, que, afortunadamente, puede ser de un precio muy accesible (o no).

La comida muy bien. Parece que esta palabra no describe o es insuficiente, parece que se ha malbaratado. Repito, para que se compreda: la comida, MUY BIEN. Las ostras, deliciosas, selectas, limpia, típicas; la variedad de quesos franceses con cutney de higo, excelentes; después pedí una “Crema de Jitomate y su Crujiente Queso de Cabra y Jamón Ibérico”, con un sabor exquisito aunque la sirvieron demasiado caliente para mi gusto. De ahí pasamos a la “Pierna de cordero de 7 horas”, se deshace en tu boca como mantequilla. ¡Deliciosa! Me hubiera encantado disfrutar de uno de sus postres pero desafortunadamente me encontraba más que satisfecha.

Lo disfruté tanto, que a la semana siguiente, luego de dar un paseo en bicicleta por reforma, el domingo, invité a un amigo a “brunchear” unos huevos benedictine con mimosas. La verdad, salió muy caro, y los benedictinos no fueron mis favoritos.

Yo pienso que una mimosa de la pantalla se debe servir con un vino espumoso cualquiera. No con Moët. Ahora que lo pienso, quizás por eso el mesero, que no era el mismo de la semana pasada, sufrió semejante imputación.

Hablemos un poco de la decoración. Me parece que es divertida, elegante con tintes “curiosos”. Hay “cochons” por todas partes y de todos los estilos. Sobre la barra de mariscos hay uno que me pareció particularmente divertido, es como un cerdito super heroe (o al menos así lo recuerdo).
El diseño del lugar me hizo sentir cómo en un set. Me llevó a otro lugar.

Yo sí regresaría a cenar y definitivamente, le daría una segunda oportunidad al brunch.

20140810-222209-80529650.jpg

20140810-222525-80725774.jpg

20140810-222525-80725614.jpg

20140810-222525-80725705.jpg

20140810-222525-80725889.jpg

20140810-222733-80853075.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s